4. El viaje del Héroe

Somos Héroes

La vida es un viaje detrás de otro: cada reto es un destino.

Nunca me había parado a pensar que cada reto, cada objetivo y cada obstáculo de la vida puede convertirse en un «viaje del héroe». Caí en la cuenta cuanto los profesores nos planteasteis rellenar la plantilla con las diferentes etapas. Podría haberla rellenado varias de esas hojas con diferentes experiencias vitales: estudiar una carrera que no te gusta para poder acceder a otra, aceptar un trabajo mientras estás estudiando, renunciar a una beca, casarme, tener un hijo (¡en mi caso dos!), cambiar de trabajo, estudiar este máster…

Teniendo en cuenta que lo de ser madre (que es la que más trascendental me parecía) es un viaje en el que no he completado todas las etapas, finalmente me decidí por otra que es la que más cambios logísticos ha supuesto en mi vida: cambiar un trabajo fijo en mi comarca de residencia (mal remunerado y algo precario, eso sí) por otro puesto con un futuro incierto, lejos de casa, en un ámbito de mayor envergadura y con mayor responsabilidad en comparación con el trabajo que había desarrollado hasta el momento. Eso sí, era una oportunidad de crecer profesionalmente que no quería dejar escapar. Y también tenía muchas cosas positivas: crecimiento profesional, fines de semana libres, mayor remuneración económica, etc.

Debo reconocer que en el impás de tiempo que duró el cambio surgieron dudas por el encaje de bolillos que debía hacer y que implicaba a otros miembros de mi familia. Todo, para poder compaginar este puesto de trabajo con la realidad de mi familia: dos niños pequeños en edad escolar que siempre se están poniendo enfermos y uno de ellos con discapacidad; mi marido también trabaja habitualmente fuera de la comarca y mis padres y mi hermana deberían estar pendientes de llevarlos y recogerlos del colegio o de resolver cualquier contratiempo.

De ese modo ellos se convirtieron en los primeros «Guardianes» en favorecer ese cambio, ese viaje. Así que casi que ¡ya tuve guardianes antes de cruzar el umbral!.

Una vez llegué a la nueva redacción, la sensación de que el trabajo me venía grande era continua. Durante las primeras semanas los horarios se eternizaban y la cosa más sencilla se convertía en un mundo debido a que no había un sistema de trabajo previo ni definido: tuvimos que ir inventándolo sobre la marcha.

Tras dos semanas de duro trabajo al fin el programa salió al aire… ¡Y salió genial! A partir de ahí vendría otro y otro más no sin dificultades. Por suerte, en nuestro equipo teníamos a una compañera con una amplia trayectoria y con una vocación periodística que pocos profesionales tienen: Xelo Ribera. Siempre dispuesta a orientarnos sobre los perfiles con los que debíamos contactar, siempre aportando un punto de vista nuevo y distinto para darle un enfoque interesante a los temas que tratábamos, y con una agenda telefónica que ¡debe valer millones!. El equipo estaba formado por grandes profesionales pero sin Xelo, sin duda, no hubiera sido lo mismo.

A partir de ahí los temas y las entrevistas fueron saliendo, habitualmente, con mucha calidad. Fueron casi tres años de un proyecto que comenzó siendo para 6 meses y en los que me he superado a mi misma, he hecho muchos contactos, he conocido y profundizado en cientos de temas interesantes, me he emocionado y, sobre todo, he conocido a grandes profesionales, personas, compañeros a los que hoy en día considero amigos.

En la etapa final del proyecto, además, conseguí ascender profesionalmente y aunque el programa acabó, me considero preparada para encarar otros proyectos de diferente naturaleza porque me he demostrado a mi misma que, con ilusión, trabajo e interés (y con la ayuda de esos «guardianes») puedo conseguir todo lo que me proponga.

 

3. De la crítica al aprecio

Convirtiendo críticas en aprecios.

W. Serner: «Alaba a menudo. Admira rara vez. No critiques nunca».

Aunque Dale Carnegie es el autor en el que se basa esta unidad sobre las críticas y los aprecios, creo que la frase de Walter Serner sintetiza muy bien la filosofía que Carnegie pretende transmitir.

Uno de los ejercicios de esta primera tarea ha consistido en recopilar tres críticas y tres aprecios con el objetivo de aprender a convertir los primeros en algo positivo. Pinchando en el siguiente enlace se puede acceder al documento:

Tarea 3 críticas y aprecios

Se trata de un ejercicio que te hace caer en la cuenta de cómo de fácil es criticar frente a lo complicado de hacer un ejercicio consciente de medir y recalcular las palabras para no ofender ni iniciar una discusión con nuestro interlocutor.

Reflexionando sobre este punto tomo consciencia de que, a menudo, no somos conscientes de que estamos realizando una crítica. Creemos que se trata, únicamente, de expresar nuestra opinión o nuestro parecer cuando, en realidad, sí que estamos reprobando o reprochando un hecho o actitud.

El aprendizaje que extraigo de este ejercicio es el de que hay que pararse un instante antes de emitir cualquier valoración sobre alguien y reflexionar sobre la forma, en positivo, de realizar esa interacción para que sea constructiva y positiva.

2. Kanban crisis

Gestionando problemas

La primera crisis a gestionar puede ser poner en práctica lo aprendido.

La asignatura avanza rápidamente y para comprobar que la teoría se comprende hay que llevarla a práctica, un hecho que no siempre resulta sencillo.

El método Kanban es muy interesante y en clase practicamos y vimos ejemplos de como implementarlo en distintos procesos e, incluso, en nuestro día a día. El reto estaba, esta vez, en ser capaces de utilizarlo a la hora de resolver una crisis.

El primer obstáculo de esta práctica lo he encontrado en no saber exactamente que debía hacer. Soy una persona muy resolutiva cuando conozco dónde hay que llegar pero me cuesta mucho ser la que define ese punto. Es por esto que, incluso después de realizar cada paso del documento word de Kanban crisis, he dudado entre si debía de hacer un plan genérico de resolución de crisis o bien aplicar el método Kanban a una crisis en particular. He optado por la segunda de las opciones.

La crisis que he planteado se refiere a una situación que se ha podido dar en multitud de ocasiones en el sector en el que trabajo que es el de los medios de comunicación. En mi caso he planteado el hecho de que en un determinado programa de radio se realizan unas desafortunadas declaraciones contra un colectivo, hecho que desata un gran número de críticas en redes sociales y a través de las distintas vías de comunicación del programa y de la cadena en el que se emite éste. Planteo cómo sería la resolución, a mi parecer ideal, de dicha situación utilizando el método kanban y este es el resultado:

Kanban crisis planner de Susa

Me hubiera gustado poder añadir qué persona o personas están involucradas en cada una de las tareas pero, aunque he intentado añadir contactos (ficticios) para poder hacerlo, la aplicación únicamente me permitía asignar tareas a los miembros del máster, así que no he podido asignarlas a los roles que me hubiera gustado mostrar (director del programa, redactor, productor, presentador, etc.).

Lo que pretendo evidenciar, tal como he aprendido realizando esta tarea, es que las crisis de reputación deben resolverse a la mayor brevedad posible. En ocasiones esto no es del todo posible cuando hay diferentes estamentos para tomar decisiones y creo que muchas empresas deberían trabajar en mejorar la agilidad en la toma de decisiones e, incluso, el protocolo de interacción con sus seguidores en redes sociales. Evitarían, así, muchos problemas de reputación en este sentido.

Respecto al documento Kanban crisis sobre el que hemos trabajado, he de decir que he disfrutado con los ejemplos que se nos han planteado. De hecho, ha despertado mi curiosidad por encontrar otros casos de crisis bien y mal gestionadas. Únicamente ha habido un punto que me ha resultado, a partes iguales, interesante y farragoso al mismo tiempo. Hacer un recorrido por cada una de las aplicaciones de monitorización de redes sociales ha sido muy interesante para ver la multitud de herramientas que existen y las ventajas que ofrece cada una de ellas. Al mismo tiempo, como decía, ha sido laborioso ir descubriendo cada herramienta, una por una, con la dificultad añadida que la mayoría de las páginas, al menos muchas de ellas, son en inglés y no tengo el nivel suficiente para entender todos los matices que proporciona cada aplicación.

En general ha sido una tarea con la que me ha costado avanzar, pero que me ha resultado muy provechosa de realizar.

1. Who I am?

¡Empieza la aventura!

Con esta entrada comienza mi periplo en el Máster en Comunicación Transmedia de la UPV.

Soy Susa Calafat, alumna de la asignatura Habilidades blandas (soft skills) en la que como primera tarea se nos ha encomendado una actividad doble: por un lado realizar el Test de Gallup  y por otro pedirle a tres personas que nos conozcan mucho que enumeren tres aspectos positivos y tres negativos nuestros.

Creo que se trata de un buen ejercicio de autoconocimiento, para saber el punto en el que nos encontramos, planificar en qué sentido queremos trabajar para conseguir otras habilidades que nos interesen y marcarnos objetivos de mejora.

En primer lugar, el Test de Gallup es una prueba que consiste en evaluar las competencias de quien lo realiza y que, habitualmente, es utilizado por empleadores en los procesos de selección de personal. 

En el test debo responder con valores del 1 al 5 con qué ítems me identifico más y los resultados en los que me he auto puntuado con el mayor valor han sido los siguientes:

Comunicación, empatía, armonía, integración y relacional.  

Al analizar estos resultados tomo consciencia de que todos estas habilidades o talentos (tal como los llama el propio test) que he marcado con la valoración más alta, tienen en común el hecho de relacionarse y comunicarse de forma efectiva con más personas. Es, pues, una evidencia que me gusta el trato con la gente y poder llegar a consensos y conseguir objetivos en grupo. Me resulta siempre enriquecedor este hecho porque el trabajo con más personas aporta diferentes puntos de vista que puede que no me hubiera planteado, distintas opciones para abordar cuestiones y ayuda a detectar posibles problemas en los planteamientos de los demás (por aquello de que cuatro ojos ven más que dos). No se trata de un talento innato: hay determinadas competencias que realizo de manera muy consciente. Este es el caso, por ejemplo, de la empatía: no me cuesta ponerme en el lugar de los demás pero, además, hago, intencionadamente, el ejercicio de ponerme en la piel de la personas para, de ese modo, entenderlas mejor. 

Seguidamente, tras pedir a tres personas que me conocen bien que dijeran tres características positivas y tres negativas sobre mí. A continuación detallo los perfiles de tres de las personas que me respondieron y sus valoraciones sobre mi:

  • María Lapuerta: La conocí hace 10 años en el trabajo, estuvimos 5 años trabajando juntas y después de separarnos laboralmente seguimos siendo amigas íntimas 5 años después. María dice que mis cosas buenas son que soy leal, optimista y empática. Los aspectos negativos que destaca de mi son que soy demasiado confiada, sacrificada y despistada. Me puntualizaba en este último aspecto que en realidad no cree que sea despistada por naturaleza sino que cree que tengo mil cosas en la cabeza (quizás – y esto lo digo yo- en ese caso podría decir de mi que soy desorganizada). 
  • Alba Roig, es otra de las personas a quien he pedido opinión. También nos unió el trabajo y después de tomar caminos laborales separados continuamos viéndonos asiduamente y hablando con regularidad. Alba dice de mi, en positivo, que soy compañera, trabajadora y también que soy de ese tipo de personas que siempre suman sea donde sea. En cuanto a mis aspectos negativos ha mencionado los siguientes: despistada, demasiado modesta/humilde e inoportuna. Me aclara que con demasiado modesta/humilde se refiere a que no me pongo en valor y que lo de inoportuna es porque en varias ocasiones he dicho cosas inapropiadas en momentos inapropiados.
  • Vicent Gregori: Lo conozco desde hace unos 8 años. Coincidíamos esporádicamente porque trabajábamos en la misma empresa. Después de dejar esa empresa continuamos quedando de vez en cuando para tomar algo junto a otros excompañeros. En los últimos tres años hemos compartido trabajo y también coche (Gandia – Burjassot ida y vuelta diariamente de lunes a viernes). He pasado más tiempo con él en estos últimos años que con mi familia. Vicent dice de mi en positivo que soy positiva, trabajadora y que me preocupo por los demás. En negativo dice que a veces soy cabezota, que a veces soy demasiado sentimental (en concreto la palabra que ha utilizado es «llorona») y también que me gusta mucho preguntar (entrometida, quizás). 

Si comparo los resultados de estos dos ejercicios de autoconocimiento veo que tienen esa parte del contacto con las personas en común. En particular, creo que la empatía es la que, incluso, predominaría sobre todas ellas. 

El trabajo en equipo, como decía, me aporta mucho y me enriquece personal y profesionalmente, si bien es cierto que me gustaría adquirir algunas habilidades en cuanto a toma de decisiones, por ejemplo, que creo que me enriquecerían mucho profesionalmente. 

El primer paso para crecer y mejorar en este tipo de habilidades es, sin duda, conocerse a uno mismo. Y estos ejercicios son muy útiles en este sentido.